10 de mayo de 2010

Adam Carolla on reproduction

Gracias a mi amiguito el gringo Drew, me he vuelto fan de este señor. Está largo, pero lo vale. He's always, fucking right.

9 de mayo de 2010

Alerta.

Upcoming: LONG post.

Girls, girls, girls.

Miren, cuando era buena.


Siempre he tenido grandes conflictos para relacionarme con mujeres. Finalmente empiezo a entender porqué. Vivo rodeada por ellas. Mi familia es un matriarcado clarísimo y los pocos hombres que hay no hacen mucha diferencia. Padre ausente, tíos fracasados, primos desentendidos. Abuela jefa, madre dulcísima, tías excéntricas, primas habladoras. Simple.

El motivo de sus comportamientos se debe, además de la sobre carga de estrógeno (y sin duda las personalidades de cada quién) a una sola persona, la abuela. Mi abuela (no la de relatos pasados, sino la que compartió el marido con ella y explicaré en otro momento) siempre me trató como tal aunque la sangre no nos une. Es una persona excelente. Es la más ejemplar de todo el círculo aunque les cueste aceptarlo a las otras. Es guapísima, se rodea de amistades fabulosas, disfruta de su life of leisure pero trabaja un chingo y es bien exitosa, se viste re bien, tiene pelo perfecto y cocina sin sal. Es muy sana y muy chistosa y opinionated. Es bien justa y bien franca y bien cabrona también. Mala madre redimida, gran escucha, sumamente letrada, pilar de todos y misterio indescifrable.

La abuela entonces le provoca al resto una serie de sentimientos encontrados. Relación amor/odio tal cual. Porque le tienen muchos corajes añejos, pero la verdad es que siempre quisieron llenar su expectativa (todas menos mi jefa, pero eso no es tan interesante). Y no se dan cuenta de que no es necesario. La abuela tiene estándares bien altos, pero nos quiere tanto a todas que están rebasados por el hecho propio de la existencia. No tenemos que ganarnos nada. Y ese seguramente sería el argumento de las féminas (stepdaughters, nietas, cuñadas, hermanas, hijas etc.) de la familia, quienes aseguran que no tienen que demostrarle nada a nadie y menos a ella. Pero bien que se esfuerzan por dejar bien claro que son una chingonas. Y son más chingonas que la de al lado por supuesto. Entonces empiezan las carreritas por la atención y reconocimiento de la abuela, mismo que no van admitir jamás.

Lo anterior puede resultar sumamente entretenido si uno es mirón. O si uno es mi abuela, a la que le da mucha risa todo lo que sucede cuando nos reunimos. She’s above all of us. El pedo es que no soy la abuela, y tampoco soy audiencia. I’m one of them.

No tengo el mismo problema con ella. Pero sí heredé las mismas tenebras propias de las mujeres que la rodean. Las mujeres Nieto (y las Escobar también, but that’s a whole other story) pensamos que somos bellísimas antes que ninguna otra cosa. Tenemos mucho estilo y carisma. Somos brillantes y talentosas para todos los ramos profesionales, pero como gozamos de gran sensibilidad somos artistoidas y forevers clavadas con las plantas, la buena alimentación, el yoga y demás. Además leemos un chingo y escribimos todas de puta madre. Tenemos una opinión para absolutamente todo que está perfectamente fundamentada y siempre tenemos la razón. Estamos orgullosas de pertenecer al clan, pero sin duda, somos la mejor de él. Un poco todo lo que es la abuela ¿ven el patrón?

Por eso competimos tanto. Y cuando nos vemos las pláticas se convierten en un gallinero. Nadie espera su turno para hablar (más que algunos decentes) entonces todas hablan a la vez. Puedes entrarle y acabar en griterío o quedarte callada para sacarte un comentario “mordaz” que le va a dar en la madre a todos según tú.

Mis mujeres esperan que a su arribo todos celebren y las llenen de cariñitos y cumplidos, mismos que no devuelven y si lo hacen es por pura estrategia. They’re bitches, basically. Pero en su defensa, son unas intensotas que viven por y para el amor y sufren desgarradoramente por múltiples motivos irresolubles. Y les duele tanto aparte porque pendejas no son. La gente inteligente sufre más, decimos todos.

Ellas me enseñaron a ser mujer. No persona, MUJER. Me es inevitable ser una competitiva enferma. Ver en todas las mujeres al enemigo. Porque a las Nieto no nos gusta que nos demuestren que no somos las criaturas más perfectas que han pisado la Tierra. Y si otra mujer resulta ser más lista, más experta en algo, más bonita o más lo que sea, nos negamos a admitírselo. Está descalificada inmediatamente. Es una idiota y si no, es una perra, pero casi siempre es una perra idiota. We hate women.

Sin embargo, si tenemos amigas. Y buenas amigas. La abuela tiene a las Escorpionas (si, todas son escorpionas gigantes, con todo lo que implica) las tías a sus amigas de toda la vida incluyendo adoradas roommates, mi madre su variado catálogo, y yo el mío.

Uno que me costó mucho trabajo hacerme porque dado todo el trauma antes explicado, se me complica aproximarme a las mujeres, confiarles, caerles bien. Me intimidan. Sólo por ser mujeres. Porque sé que son bien listas y culeras y todas las cosas horribles que se pueden ser. Pero además porque me recuerdan que igual no soy tan maravillosa como me gusta pensar, o más bien, a que tengo que aprender a compartir el escenario. Y eso si bien recuerdan, en mi casa nomás no pasa. Entonces descalifico para que no me descalifiquen de vuelta. Y la gente no tiene la paciencia de aguantarse esas cosas. Qué hueva también.

Por eso agradezco tanto estar rodeada de mis amigas que me doy cuenta, no son tan pocas. Pero todas son personajes, personajazos. Guapas, guapísimas (me gusta rodearme de gente bonita) muy inteligentes, exitosas, chistosas, estables, loquérrimas, rubias, morenas, pelirrojas, inmaduras, chambeadoras y de todo un poco. Me quieren. Y yo las quiero mucho in return. Y hasta les digo cumplidos sin estrategias. No tenemos hielo que romper.

Desafortunadamente las viejas de mi corazón no van a estar presentes en el peor día del año que es mañana. I’m stuck with the other crazies. Ni modo, creo que poquito a poco me vuelvo más mirona y menos protagonista. Me gusta el punto medio. Me gusta ser la mujer complicadísima, fascinante y horrible que me enseñaron a ser también. La sal que le falta a la comida de la abuela la tenemos todas repartida en la sangre. Salerosas que somos.

En fin. Happy Mothers Day.

Besos rojos.
Bye.

3 de mayo de 2010

You are so easily won over, it's a true shame.
I thought there was more to you than that. There never was.
Hopefully one day you'll open your eyes.

30 de abril de 2010

Infiernos Cibernéticos


Internet es una herramienta maravillosa. Es magia pura. Es la más grande alucinación opiosa de más de un intelectual en buen viaje de cualquier siglo en cualquier lugar. Todo comunicólogo hippie (todo comunicólogo tiene algo de hippie aunque se vista se sedas y Zaras) si lo piensa encuentra en la web un universo por descubrir que es creación y disfrute simultáneo de millones de usuarios en todo el mundo. McLuhan tenía razón; vivimos en dos universos, uno de los cuales es una divertida y nutritiva Aldea Global.

En los albores del wired que coincidieron con los albores de mi vida social y romántica (albores, ojo, no era tan precoz tampoco) mi entrada al Internet diose cuando entré por vez primera a Latin Chat a compartir risitas nerviosas con mis amigas en turno. Latin Chat (para todos aquellos jovenes nacidos después de Internet) era una página dividida en intereses para latinos que se dividían en chat rooms reconocibles por sus colores. Sin duda el rosa (creo que era el rosa) y el negro eran los máximos morbos de nuestras púberes mentes, pues correspondían a "gay/bisexual" y "busco sexo" respectivamente.

Algúna vez entramos, apenas alguien dijo "hola" y tetísimas como fuimos en nuestro máximo esplendor, salimos corriendo (o clickeando, pues) en ataque de histeria y lágrimas de risa.

Pasada la novedad, llegó ICQ, el pre messenger, Gtalk y todas esas mierdas. Sonaba oh-oh cuando otros te hablaban y se convirtió en la novedad porque ya no tenías que estar al teléfono para tener conversaciones privadas, había la posibilidad de ponerse uno su nickname (más interesante que tus iniciales cuando abriste tu primera cuenta de correo electrónico) y los infantiles coqueteos empezaban a darse. Sin embargo, era todo aquello bastante inocente, no sería hasta la llegada de msn, Hi5 y demás que empezaría el desastre...

Toda mi secundaria estuve bastante hooked, pero cuando entré a la prepa las cosas cambiaron. Con eso de que TODO lo que hacía sentía era visto como re fresa y yo me juraba la reencarnación de Ernesto Guevara, renuncié un poquito al chateo (todos mis contactos eran fresas del Olinca anyway) y me dediqué a leer intensidades y escuchar el disquito de Beth Gibbons y todas las recomendaciones de mis coolísimos amigos, irme de chelas a Coyoacán y pintarme el pelo verde. Usaba Internet para la bendita piratería musical cortesía de Napster y todas las imitaciones del mismo que vendrían con el tiempo. Pero nada más.

Eso hasta que llegué a la universidad. Y la banda tenía Hi5. Y era posible espiar a todo el mundo, porque literal, en cuestión de meses TODOS tenían perfil con fotos y descripciones de dónde estudiaban o trabajaban, vivían, con quién andaban, si tenían amiguitos chidos o no, con cuáles coincides tú (la frase el mundo es un pañuelo perdió su significado por completo) y básicamente el día a día de todos tus conocidos, crushes, pareja, amigos y némesis.

El Apocalipsis había llegado.

1. Me abrí un blog. Del cual esperaba mucho fanáticos que nunca llegaron. Más bien me hice conciente de que a mucha gente le caigo re mal por los muchos comentarios mala leche que dañaron mi autoestima y me ardieron pa' siempre (¿cómo golpeas a un anónimo?) además de que tuve que restringirme cada vez más porque esta casita se convirtió en una extensión de mi persona. Y las personas se comportan en sociedad y no lastiman egos de quienes los quieren. Y como no vaya a ser que te duela algo que escriba mejor no lo hago. Entonces le he desarrollado un amor odio a este espacio porque siento que no soy honesta. Y cuando lo soy me caga re leerme porque creo que soy re lame y de hueva y me voy a morir sola con mis gatos.

Conclusión: Los blogs son una maldición, porque además de todo, no quieres cerrarlos nunca. Y hacen que conozcas a tus crushes, enemigos, amigos etc. mejor y es medio vergonzoso que lo haces por su blog. ¿Ven? honestidades a medias.

2. Llegó Facebook. Y con el una serie interminable de malviajes. Porque descubres que tu peor enemigo es amiguísimo de alguien con quien te llevas que podría ofrecerte una chamba, entonces vives en constante terror de que el enemigo le diga lo que piense de ti y entonces evidentemente tu contacto le va a creer y tú te vas a quedar sin trabajo para siempre y morirte sola con tus gatos.

-O bien resulta que tu significant other conoce a un montón de personas a las cuales les parece sumamente atractiv@, entonces le dejan un montón de pendejadas en su profile (que además tienen mala ortografía) y tú te vuelves loca porque piensas que en cualquier momento te pueden bajar al significant other. O resulta que el significant other sí tiene una doble vida cibernética de contacto (por FB, mail, msn, you name it) de coqueteos con uno o varios de aquellos que viste u otros que ni siquiera conoces. Pero al final ni está haciendo nada y seguramente tu también caíste en ese juego alguna vez porque total no significa nada y te sube el ego. Tons' todo acaba en un juego interminable de celos en los que nadie puede reclamarse nada, pero lo haces de todas maneras.

-Lo mismo pasa cuando cortas con un significant other. Y entonces empiezas a espiarlo sin control alguno. Y cuando lo haces te duele la panza muchísimo y sufres a tal grado que no puedes pensar en nada más, en todo el día. Te obsesionas con saber más y más. El gran mal del Internet es que es un exceso de información. Y todos los excesos son malos. Malísimos. Pero eso no te importa cuando espías a todos los amigos del (la) ex, te sabes todo lo que hizo el fin de semana, descubres que le gusta alguien o que ha bajado de peso, etc, etc, etc. Todos sabemos que la felicidad de un ex (cuando estás en proceso de recuperación) es el mayor dolor que se puede sentir. Y más si va de la mano de un nuevo amor. Entonces el proceso de desapego no te toma los seis meses comprensibles y tradicionales, puede extenderse hasta el infinito. O hasta que te mueras sola con tus gatos.

-Y tu caes en el mismo juego. Publicas un status que sabes que le va a dar en la madre. Y subes una foto de un random que puede parecer tu ligue para que el otro enloquezca. Se convierte aquello en un give and take de venganzas que destruyen. La opción, piensas, es borrarlo de tu perfil, no entrar a su blog, no seguirlo en twitter. Bullshit. No vas a dejar de hacerlo y si lo (la) borras de Facebook te vas a volver más loc@ por la falta de información (es como el síndrome de abstinencia, pues).

3. Twitter. Ni hablar. Apenas medio empieza, pero es una regresión a high school. Cuando vez que tu archienemigo, tu ex, tu mejor amigo o quien sea duplica tus followers, aunque sea un poquito, te arde. Y el timeline es un concurso de simpatía, de carisma. Todos compiten por decir lo más entretenido, listillo, diferente, profundo, etc. (que, qué bueno, suficiente es aguantarse letras de Sabina y "oie komo sts bb!") pero es innegable que caemos en un pedo de competencia y stress sin paralelos. Además de que nos duele la panza cada vez que alguien está en un plan más chido que tú, (como yo que estoy encerrada en casa mientras leo tweets de borrachos y vacacionistas) le va mejor de chamba o alguna otra cosa que te deprima. O bien cuando pierdes followers y te preguntas ¿ahora qué hice? y checas tu timeline para darte cuenta que eres bien desagradable.

Si, seguro el argumento es que yo soy una freak sin autoestima que además es una intensa inculta que no piensa más que en necedades (insult me now, anónimos de mierda) pero quien no haya pasado por alguno de estos estados y odie el Internet a la par de que lo ama, responde únicamente a tres opciones:

1. (si otro conteo en mi post eterno) es un iluminado de la estabilidad emocional y seguro tiene un chingo de followers.
2. Es un enfermo mental sin emociones.
3. Tiene un iq de menos dos y no sabe usar ninguna plataforma más que para escribir: oie komo sts bb!
4. No tiene Internet.
Ya pues.
Se acabó el ultra rant.

Un beso de los de siempre.
Bye.
P.S. La imágen es de Lain. Una belleza de serie. Es animación japonesa, pero tengo buen gusto en televisión y seguro ni la han visto. A los críticos: callen, nacos.

19 de abril de 2010

No culpes a la playa...

El tiempo es relativo. Se siente más lento cuando esperas algo y se pasa re pronto cuando no quieres que se acabe. El tiempo no te sabe a veces y luego otras te sabe tanto que quieres escupirlo (escupirle) pa' que no regrese nunca.

También es relativo porque a veces no alcanza. No importa lo que hagas, los minutos no son suficientes y cuando respiras ya se te fueron todos. Y otras se alarga tanto que cada minuto se antoja un milenio.

El tiempo pasa distinto según la geografía también. No nada más depende del enamoramiento, la depresión, la falta de ocupaciones o el stress. La vida pasa distinto en el mar, que en el campo que en la ciudad. O más bien, en todos lados menos en la ciudad el tiempo pasa a su ritmo común o al más lento posible (depende del cristal con que se mire).

Cuando uno anda de vacaciones o de viaje de chamba fuera de estas tierras chilangas, se siente más relajado y tal vez por eso, el tiempo le sabe diferente. Disfruta cada bocadito de luz, de folklores, de acentos, olores, cielos claros y saborcitos. El pedo es cuando uno no anda relajado y trae prisa. La prisa común a la que estamos todos acostumbrados. O que independientemente del acelere común o no, es increíble que la banda se tome la vida con taaaaaaaaaaaaaaaaanta calma.

Y es por eso tan incomprensible que a le llegue el plato al cabo de 20 minutos a la mesa. O que le entreguen el coche rentado después de encontrarse con un millón de broncas para pasar la tarjeta de crédito y salga del rental una hora más tarde. O que probarse una falda sea un odisea sin precedentes porque uno no puede pasar al probador así namás y a la señorita le da hueva cobrarle activamente.

Nunca, nunca, nunca, nunca podría vivir fuera de la ciudad. De una ciudad más bien. Estoy dispuesta a mudarme a la que sea. Una que incluso me represente un lío y me haga quedar como las provincianas de las que tanto me quejo. Que me de una patada en el culo para que me ponga las pilas. Que me rete todavía más de lo que me reta esta todo el día en su tráfical, su gente peligrosa, sus baches, comidas y precios disparados. Su violencia y todo lo que se dice en la tele de ella y a mí nunca me toca. Al menos no conscientemente.

El campo, el mar, el bosque y el desierto son para visitarse. Esta loca citadina no podría concebirlo de otra forma.

14 de abril de 2010

¿O sea qué pedo con ese tiempo?

Estuve en Sonora unos días. Y me relajé un montón porque entre otras cosas sólo me dediqué a pensar. Y no a pensar en mi vida (no todo el tiempo al menos) solo a pensar en cosas.

Eso hace el mar y las distancias...y el desierto. Planear un montón de cosas y soñar un millón de otras y tal vez en toda esa maraña, coming up with a plan.

El mío se me antoja más cercano.

Volviendo a las necedades de pensamiento, mi travel partner me dijo lo siguiente: Cuando ves una estrella, resulta que estás viendo la luz de algo que ya no existe. Porque está a años luz. Esa diferencia de tiempo es igual que el sonido que se emite y que a mi me llega diferido aunque sea por milésimas de segundo. ¿Qué pedo con ese tiempo? ¿O sea cómo? Y también me pidió una explicación sobre los años luz. ¿Qué pedo con esa distancia? ¿Porqué la distancia se mide en tiempo? ¿Qué no son conceptos distintos?

Lo cual llevó a la decisión de que toda doctrina (ciencia o religión) es la interpretación del mundo. La ciencia tiene validéz porque es comprobable, pero hay cosas que no pueden comprobarse más que por las matemáticas, mismas que al final son un código más que puede ser igual de dudoso. Porque no son tangibles. Like religion. Conclusión: toda teória sobre el espacio (como los hoyos negros y eso) es tan "falsa" como la religión. ¿No?

We were a bit high. Disculparán ustedes.
Explicaciones requeridas. Gracias.