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15 de agosto de 2010

Sobre qué esperar de seguirme en Twitter.


Recientemente me topé con un post de un grande de la red (@wilw) y de Twitter de quien, admito públicamente, me he robado la idea. O más bien, me ha inspirado a rendirle tributo. Acá el link al buenísimo original para que se hagan fans como yo: http://tinyurl.com/bhvn2g

Para quienes no vayan a picarle arriba, esto es como bien indica el título, un manual/advertencia sobre qué esperar si me siguen en Twitter. Aunque no soy una celebridad ni nada similar (pero pronto,ya verán) sé que por alguna razón que no acabo de entender me hago de nuevos followers a veces y me pareció lo justo hacerles saber a qué le tiran. Igual así me evitan la pena de perderlos, que el unfollow me da una tristeza infinita.

Sin mayor preámbulo, ahora sí arranquemos:

#Overcapacity.
Twitteo un chingo. Pero en verdad, un chingo. Quien me conoce bien sabe que la boca no me para cuando estoy en confianza. Quien me conoce poco pensará que soy más bien callada, tímida, mamona o aburrida. La verdad es que soy un poco de todo eso y pienso un montón de necedades todo el día. Dependiendo del humor, les toca el tweet. Tengo un problema, gravísimo, me gusta mucho Twitter. Puede ser que me desaparezca algunos días de vez en vez, pero es más bien raro. Además me levanto muy temprano y me duermo muy tarde, tengo un telefonito inteligente y paso muchas horas despierta.

#FuckFollowback. Aunque procuro responder a todos los tweets que me dirigen, no creo en el followback, más bien estoy completamente en contra de tan imbécil iniciativa. La maravilla de Twitter es que uno no tiene la obligación como en otras redes sociales de enterarse de lo que hace el otro si no quiere. Apoyo ese derecho y defiendo el mío. Cuando sigo de vuelta es porque seguro me asomé a leerles y me gustó lo que vi. Si no, es que igual pasó lo mismo y aunque me cayeran bien twittean sobre temas que no conozco y no pretendo intentar conocer tampoco (e.g. videojuegos. No sé nada y me da exactamente lo mismo, de niña ni Nintendo tuve, figúrense) o que pues no me gusto su TL, ni pedo. En otros casos simplemente no me he asomado o no me he dado cuenta que no los sigo aunque me caigan bien a la distancia. Pero no lo pidan y no lo esperen.

#Rants. Soy una intensa. De la ecología, de la moda, el diseño, la escritura, el acontecer nacional y la música. Soy una quijica de cómo la gente contamina cabronsísimo, no cuida a los animales (soy vegetariana además) y despotrico contra el tráfico, las culeras mujeres (cuando son culeras) los huevones diputados... Posteo pedazos de mi libro en turno, comparto los personajes que encuentro en el camino y les comparto mi playlist en Grooveshark de vez en vez. Canto sin previo aviso.

#SinArrobas. Soy una emocional. Cuando estoy contenta lo manifiesto, pero si ando con el ego herido, triste o con el corazón roto se van a dar cuenta. Mando indirectas furiosas a veces, pero si no son mi (ex) enamorado en turno, no pelen. Si no pueden con eso o les da hueva que no esté de buenas, les voy a caer fatal. Advertidos.

#&%$/*. Soy una malhablada carretonero albañil DE LO PEOR. Hablo con un chingo (y también escribo, como podrán constatar) de groserías siempre y no creo que eso sea “falta de vocabulario”. Al contrario, creo que las malas palabras bien utilizadas son mágicas y divertidísimas. Si se ofenden les recomiendo que no se quemen la conciencia con mis tremendas peladeces.

#O_O. No creo en Dios, me gusta la marihuana, I drink and tweet, defiendo el aborto, la legalización de los matrimonios y adopciones por parte de parejas del mismo sexo, soy pro indígenas, anti panista y detesto a su presidente Calderon. Soy medio feminista y muchas de mis amistades son iguales que yo (y los RTeo constantemente). Respeto mucho las opiniones del resto (no trolleo) pero habrá veces que igual responda a algo en lo que no creo. Si son intolerantes a cualquiera de mis posturas, no hagan corajinas y no me sigan.

#Bienvenido/Welcome Como habrán visto en esta entrada soy una pocha. No real, pero mezclo los dos idiomas siempre. Cuando hablo, en vivo, también lo hago, no solo en lo virtual. No lo puedo evitar, crecí en mi casa hablando inglés todo el tiempo por la obsesión de mi madre de que lo hiciera bien y desde entonces así es la cosa. Hay quienes no lo soportan, lo entiendo, pero también habrá quienes lo encuentren sumamente entretenido.

Ahora sí, estimados, están advertidos sobre lo que les espera de seguir a @LaSeductra: pura diversión, sarcasmos, cánticos y risas, pero también intensidades y muchos, muchos tweets.

Bienvenidos (o no).
Me.

13 de marzo de 2009

Y que a la Seductra le duele la cabeza

De cuando era feliz en la playa

Estoy en una computadora que no es mía aunque no deja de serme familiar. Muchas gracias por prestármela porque odio mucho la mía en este momento y además no tengo photshop. Que al final ni usé chido pero no hay pedo.

Escucho una conversación que no entiendo y me fascino con ella. Me gusta siempre adivinar lo que dice el que está del otro lado del teléfono e inventarme una historia. Pero más me gusta que el sonido por alguna razón viaje de tal manera que no se entiende chido, pero no deja de escucharse y distinguirse como la voz de una persona.

Lo que me recuerda que ayer vi a un pobrecito perro callejero aullando de dolor en pleno centro histórico con su pata levantada. Nunca he visto algo así antes. Y nunca voy a olvidarlo. Me arrepiento de no haberme parado a salvarlo. Odio este puto país por eso. Más que por ninguna otra razón. La gente puede no tener un varo de compasión. Lo odio.

Ahora de pronto no se escucha nada. Y el debraye del sonido vuelve, porque no hay ningún momento en la vida en que el sonido de verdad no exista. Siempre se escucha algo. Hasta la nada se oye.

Le subieron a la tele o editan algo. Es la voz de mi entrevistada tal vez. O tal vez me estoy inventando algo de nuevo. Como la tortura de escuchar la canción de Ting Tings que dice: "They call me hell, they call me Stacey, the call me her, they call me Jane, that's not my name". Juro que se oye el click de un mouse. O más bien el click que se oye cuando una página se carga. ¿Estoy loca o es algo que todo el mundo domina?

Me comí una dona hoy.

Y me subí al turibus exclusivamente. Grabé un programa de tele. Que chingón.

Pasamos por el Museo del niño y los chavitos que iban a entrar me saludaron como si fuera reina de carnaval trepada en el carro alegórico.
Que bonito eso.

Me duele la cabeza.
Ya me voy a trabajar.
Besos tristes.
Bye.

16 de febrero de 2009


Me odio por no escribir.
Me odio por arañarme la cara de la furia.
Me caga ser, hoy.
Detesto a Chococat.
Y mi celular asesinado.
Y mi culpa.

Pero ya estoy de vuelta. Estoy en clase. Veo a la gente alrededor levantando la mano porque han ganado un juego en www.stopdisastersgame.org, mismo que yo no gané como siempre me pasa en todo videojuego que toco.

Veo una slide que dice "Motivación y Metas". Y una imágen de una hermosa chica rubia que evidentemente no es del Tec. Lo cual pone en evidencia que mi profesor no ha hecho sus diapositivas. Lo cual me molesta, porque un profesor debe ser responsable de su propio material.

Lo que me remite a que mi peor miedo de toda la vida fue volver al Olinca, pero como maestra. Y una de mis compañeras de generación ahora desempeña una chamba similar. Lo cual me genera lástima y satisfacción a la vez. I'm looking through you.

También me preocupa que las pobres madres  le dejen sus chamacos al demonio. Pero en fin.

Y en la revisión de los quehaceres de cada uno de ellos, todos están más o menos como era de esperarse. Y van a empezar a casarse pronto. Ojalá que me inviten.

Y ahora preguntan si alguien colecciona algo. Y ahora el chico que no debería hablar nunca, porque siempre se hunde en su propia auto humillación, dice que tiene 300 gorras y "lentes de colores" fuck. Timbres postales. Cool, aunque no viniendo de ella. Cómics. De Marvel. 100. Cool. Comic fans are cool.

Y mi profesor por supuesto colecciona posters de cine. Bullshit

Mi tape de muralismo no aparece. Me cago en Dios. Mala suerte, como siempre.

Goya y sus fantasmas, con Natalie Portman. La vi ahorita en una peli dónde sale muy linda y embarazada y white trash. Pero no le puse atención. Odio a la gente que se jura muy cinéfila. Porque ahora todos lo son. IMDB. Ahí me metía antes cuándo trabajaba en Indie Rocks.

Thank God that's over.

EL CIUDADANO KANE. Ya por Dios ¿no? Es que ahora la polémica es que en algún lado, le ganó El Padrino. Amelie. A todos les gustan las mismas. 

Ya me quiero ir. ¿Qué es la axiología? Es la parte de la filosofía que estudia los valores. 

Voy a ver a Raúl sola. Que bueno.

Regresan las frases: "Pavel tiene enfermedades de aristócrata del siglo XIX"- Rafa. Ya no me da tanta risa.

Quiero estar drogada o algo. Ahora. 

 No tiene muchos que ver lo del Olinca arriba. Pero no me importa. 

Fuck you. No, not you.

And, hello handsome!

Ya bye.
Besos y eso.

6 de mayo de 2008

Y que la Seductra saca lo Amnistosa...


Well it was sundaybloody sunday
When they shot the people there
The crys of thirteen marty martyrs
Filled the free derry air.

Durante mis confusos, penosos y contrastantes años de preparatoriana, me debatí entre una serie de profesiones futuras. Nunca me vi ni de escritora, ni de comunicóloga, ni de blogger. Me vi de socióloga, antropóloga y psicóloga. Cuando me lucía mucho, de psiquiatra, porque esos eran más en serio, estudiaban medicina primero.

Con el paso del tiempo, me vinieron la mesura, la decencia, y el golpe de realidad sobre la verdadera naturaleza de todas las profesiones elegidas por periodos, hasta que finalmente desemboqué en mi actual camino (sigo de dedos cruzados esperando que haya sido la mejor opción). Los sociólogos hacían demasiada estadística, los antropólogos que hueva la neta y los psicólogos...pues en realidad no tenía tal vocación social. Me venía valiendo un poco madres el prójimo y su bienestar emocional. Por ende acabé en el depa rosa.

Por muchos años ondeé con la bandera de cínica, maldita sin pelos en la lengua, a quien le parecía más razonable atropellar a una viejita que a un perro (aunque pensándolo bien, eso lo mantengo). El perro no sabe lo que es un semáforo, por ende si se cruza es accidente, la viejita si se cruza lo hace por pendeja. Esa resultaba mi filosofía alrededor de toda causa humanitaria, o más bien, prefería no enterarme de nada. Siempre pensé que era demasiado doloroso saber que los árboles se talan, las focas de mueren a palazos, las mujeres son mutiladas y los presos torturados. Y todavía era más doloroso saber que no había manera de detener cualquiera de mencionadas atrocidades, ni en México y mucho menos en el mundo.

Como el resto del planeta -en su mayoría- tantas imágenes de niños flacos y desnutridos africanos, me había inmunizado en cierto nivel de mi capacidad de asombro y compasión. Es como alguien inteligente dijo alguna vez: "Vemos muerte en la tele, mientras tomamos el desayuno". Y es cierto. ¿Cuántas veces no te topas con un niño que pide dinero por la calle? o ¿Ves un documental de jóvenes rusos pudriéndose en la miseria del SIDA? ¿O que tal de la discriminación plasmada en asesinatos furiosos de homosexuales? Y ¿Cuántas veces volteas los ojos, o le cambias a la tele, o te compras otra revista, o te vas de peda? La neta si, el sufrimiento planetario se me había vuelto cosa de todos los días, y aún de vez en vez lo es.

Aunque debo aclarar que no es como que seguir viviendo sea sacrilegio. Pero con el tiempo me di cuenta que es igual de mierda saber y no hacer nada que no te mueva un varo. O tal vez es aún peor. Para quedar bien dices "pobrecito" pero mejor te metes a jugar a Facebook. No se vale decir pobrecito si no haces nada como resultado.

Yo dejé de decir "pobrecito" hace tiempo. Un día que en mí acostumbrada bancarrota me quedé con un peso en la bolsa. Como siempre, llegó un chico a venderme dulces. Pero este era otro chico, uno de 11 años perfectamente peinado, con pantalones que le quedaban cortos y ojos brillantes color café. No le compré, le di mi peso. Se acabó el alto y el chico me sonrió grande, grandísimo.

No paré de llorar un buen rato. Me puse furiosa conmigo y con el por aparecerse en la calle y hacerme llorar, y por este gobierno de porquería lleno de pobres que no permite que los niños vayan a la escuela y tengan una vida bonita. Y luego me enojé más por ridícula y llorona, y dejé de decir pobrecito y sentirme mal YO. Finalmente había entendido, this is not about me, this is about him...or them.

Siempre he sido una loca del reciclaje, y el cuidado del agua, y ahora del cuidado de la energía y de comprar productos biodegradables etc. Todo con medida, pero admito procurar cuidar mis alrededores de poco en poco. Pero esa era pretty much, todo lo que hacía por el hermosísimo y dañado planeta tierra.

Hasta que un día llegó a mi una convocatoria a unirse a una causa. Aunque siempre me han cagado las instituciones y odio a mucha de la gente que trabaja en ONGs de juguete, pero ésta no era cualquiera. Era neutral en tendencias religiosas y políticas. Era grande, internacional. Luchaba por las causas que a cualquiera con corazón le interesan, y además representaba ser parte de un movimiento que SÍ hace una diferencia.

Llegué por coincidencia a unirme como donadora de Amnistía Internacional. Una de las instituciones más importantes en la lucha por los derechos humanos. Muchos países tienen su propia cede, y aunque comparten las mismas causas, hacen especial énfasis en las que ocurren en su tierra. Existen 2.2 millones de miembros en 150 países, y en México existen desde hace 36 años. Se dedican a denunciar casos de violentación de derechos humanos, además de hacer presión para que grupos políticos, religiosos y gobernantes le pongan fin al sufrimiento de miles, o de cientos, o de uno solo.

Ahora he aprendido que además de donar y mantenerme enterada, puedo ser parte de la presión ejercida sobre mencionadas autoridades. Y sé también, que no sólo si eres miembro puedes hacerlo. La onda es enviar correos electrónicos, cartas y ser parte de manifestaciones, que hacen que la causa elegida esté en la mira internacional, lo que como resultado crea tensión sobre los responsables, mismos que se ven en la necesidad de actuar lo más pronto posible.

Una de las causas más importantes de AI México, es dar justicia a las víctimas de violación y tortura por parte de las autoridades en San Salvador Atenco. A más de dos años, pese a una investigación abierta, no se ha resuelto el caso. Por ende lo que se puede hacer es lo siguiente:

Enviar un mail o una carta a:

Lic Guadalupe Morfin
Fiscal Especial para la Atención de
Delitos Relacionados con Actos de Violencia contra las Mujeres.
Procuraduría General de la República
Río Elba Nº17, Col. Cuauhtemoc
Del. Cuauhtemoc, México D.F.
C.P. 06300, México
Fax: +52 55 53 46 09 40
atencionmujeres@pgr.gob.mx

Que diga lo siguiente,

Señora Procuradora:
Me dirijo a Vd. para pedir una investigación completa, imparcial
y sin dilación de las denuncias de violación y otros malos tratos infligidos,
a comienzos de mayo de 2006, a Bárbara Italia Méndez y a otras
25 mujeres; así como que se les proporcionen unas reparaciones plenas y
que los responsables sean llevados ante la justicia.

Y firmada por ti, querido lector.

Así acaba la historia de la Seductra y de cómo se puso a invitar bloggers a pertenecer a Amnistía Internacional. Por lo pronto me retiro a enviar correos. Y cuando haya más lana, unas cartas y así seguimos. Por lo pronto dejo un vidio que ilustra el poder de su firma, a ver quién se anima.

Sunday bloody sunday
Bloody sunday's the day!

Un beso amnísitico.
Bye.

When the power of love overcomes the love of power, the world will know peace.”-Jimi Hendrix.

Amnistía Internacional…en México:
El Vidio